Después de dormir en Santiago, nos despedimos del albergue y volvemos a la plaza de Obradoiro a volver a ver la Catedral pero esta vez de una forma diferente de como la ve todo el mundo, al revés. Para eso reposamos nuestras cabezas encima de la concha de piedra que hay en el centro de la plaza. No veas la cola que formamos después de gente que quería hacer lo mismo.
Después de comer, una siesta, otra vuelta por A Coruña, cenamos de picoteo y para dormir que mañana hay que madrugar. Se acabó la caminata.
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