sábado, 28 de agosto de 2010

Lunes 23 de agosto - Portomarín - San Xulián do Camiño

Hoy hemos salido de Portomarín, después de desayunarnos un zumo de naranja, importante la vitamina E, y un crousant. Para salir del pueblo hemos tenido que cruzar el rio Miño por un puente que tenía las tablas separadas y daba un poco de cangueli. Pero al final lo hemos pasado sin ningún problema.


La etapa de hoy tenía unas cuantas cuestas (que cosa diferente he dicho), pero ha sido soportable. Andando hemos pasado por Gonzar y hemos parado a desayunar en Vendas de Narón. Un chorizo muy bueno que tienen especial para los peregrinos. El Sergio su bacon con queso para coger más energías.
Una vez desayunados, casi ya teníamos la mitad de la etapa hecha y eso da una muy buena sensación. Solo nos quedan 15 km!! Pero de repente se pone a llover, ya nos ves corriendo poniendonos la capelina...


Y así hemos seguido hasta llegar a Palas de Rei que está justo a 3 km de donde dormimos. Aquí decidimos comer para poder llegar sin tener que pensar en la comida.
Nos paramos en un restaurante que parece tener buena pinta y pedimos el menú del peregrino. Comimos paella/fabada asturiana y conejo/bonito con tomate. Estaba todo muy bueno. El Antonio se tomó una gaseosa que la fabricaba la Cocacola.
Ya reconfortados, por lo menos la barriga, seguimos 40 minutos y llegamos a San Xulian. Una aldea muy pequeña donde viven 30 habitantes y solo hay de bar donde dorminos. Estamos en una habitación de 6, con una italiana que la pillamos dentro de la ducha y se asustó y un padre que iba con su hija y su novio. Ésta tuvo que abandonar al 2º día por una lesión de menisco en las bajadas. Ya lo decíamos nosotros, hay que venir preparados. Para evitar lesiones nos tomamos nuestra dosis de magnesio.

Después de una buena ducha, nos tumbamos y esperamos que llegue la hora de la cena. En el bar cenamos todos un plato de sopa, ensalada y lacon. De postre queso con membrillo y mouse de chocolate (como los del mercadona). Durante la cena, cayó un chaparrón de agua que no sabíamos si podríamos cruzar la calle, pero luego paró. Después de los cortaditos (repito, cortaditos) correspondientes, nos vamos para la cama y en 10 minutos estamos dormidos esperando que al día siguiente no llueva. Por lo menos por la mañana.

Buen Camino!

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