sábado, 28 de agosto de 2010

Viernes 20 de Agosto - A Portela - Fonfría

La madrugada de este viernes la hemos pasado en el tren. Hemos estado esperando en la estación hasta la hora, tomando unos cortaditos y una cocacola. A la 01:05 ha llegado el tren y una vez localizado el vagón (hemos tenido que correr y todo) nos hemos subido. Las butacas, muy bién, preparadas para estirarte un poco. Además en el asiento nos han dejado un ejemplar de El Periódico. A las 06:22, el tren ha llegado a Ponferrada y hemos ido caminando, por supuesto, hasta la estación de autobuses. Allí hemos desayunado, en plan tranqui, café con leche/cacaolat y pastas. Cogemos el bus a las 08:45 y a las 9 nos deja en A Portela.
Allí nos vestimos y calzamos para caminar y, después de la foto y sello de inicio pertinente, comenzamos a subir dirección O Cebreiro. Solo nos quedan 190 km hasta Santiago!!



Pasamos por varios pueblos, entre ellos el de Herrerías y seguimos para arriba. A partir de este pueblo la cuesta ya no es una cuesta, es una putada de cuesta. Arriba, arriba, parecemos castellers. Las últimas rampas para llegar a La Faba son mortales (casi, ya que estamos vivos). Cuando parece que se suavizaba, más cuestas, y llegamos a Lagua de Castella, y ya para rematar, sigue para arriba hasta O Cebreiro. Por fin lo conseguimos! Hoy era un día sobre el papel muy duro.


Contentos por haberlo conseguido, seguimos caminando, pero ya sin sobresaltos. Alguna subidita, pero como si nada. Llegamos hasta Hospital de Condesa y allí comemos. Una paellita y pollo a la cerveza, y de postres, pastel de mouse de chocolate y melón. Muy rico todo.
Ya solo nos quedan 7 km y nos proponemos hacerlo en 2 horas. Vamos andando y finalmente llegamos a las 6 de la tarde. Misión cumplida y sin dormir por la noche. A sido un reto bastante potente.
Ya en el albergue, nos aposentamos, duchamos y nos echamos a la cama un rato. A la que nos descuidamos, son las 9,30 de la noche y sin cenar. Corriendo nos levantamos y para no cenar en el albergue, nos alargamos hasta el final del pueblo donde hay el único bar. Estaban a punto de cerrar, pero supongo que nos vieron la cara de peregrino y nos dejaron entrar. Nos comemos una empanada gallega de atún (grandiosa) y queso con miel. Después de esta cenita, nos dirigimos al albergue y deseguida cogemos el sueño. Buenas noches y...



Buen camino

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